Domingo, 27 de agosto de 2006
Lunes 24 de abril.

La maravillosa minifuga toscana est? llegando a su fin. Hoy nos dirigimos a Pisa. Aparcamos gratis cerqu?sima del Campo dei Miracoli (increible) y siguiendo el rio de gente llegamos a la famosa torre inclinada. Parece mucho m?s peque?a de lo que pens?bamos y queda ensombrecida por el precioso Duomo y el Battistero. Increible la cantidad de puestecillos y recuerdos a lo largo de la calle, realmente kitsch.


Es hora de comer as? que no dejamos pasar la ocasi?n de hacer un bonito picnic. Est? permitido sentarse en la hierba frente al Battistero y en la parte trasera de la torre aunque no de frente al Duomo (un polic?a vigila que nadie lo haga). En un bar cercano compramos 4 tramezzini, dos bocadillos, bebidas y agua y nos sentamos sobre la hierba, dispuestos a disfrutar del paisaje y del sol.

Recuperados, compramos los tickets acumulativos (varias opciones para visitar por m?ximo 10 euros). La Torre, obviamente excluida del grupo: el precio de la visita guiada es de 15 euros y las colas para subir infinitas. No creemos que valga la pena asi que, por 8 euros por cabeza, elegimos visitar solamente Catedral, Battistero y Camposanto.

Il Battistero es muy bonito y particular, el interior, amplio y solemne me recuerda al Pantheon de Roma; desde la galleria superior se disfruta un panorama precioso de la torre y los prados.

El Camposanto es realmente un lugar particular, no por casualidad est? denominado como el cementerio m?s bonito del mundo. La estructura es de un claustro, con p?rticos laterales y un prado verde en el centro. Hasta 1944 las paredes estaban completamente cubiertas de bellisimos frescos pero una bomba acabo con casi todo. La cattedrale, preciosa y con una luz muy particular.

Dejando Pisa atr?s decidimos volver de nuevo a San Gimignano, ya esta vez sin atascos. Nos sentamos al sol en una mesa en Piazza Cisterna a comer un enorme helado a precio de risa, comparado con el precio que tiene en Trieste. Para cenar, gracias a una reserva que hicimos por la tarde, conseguimos sitio en Fattoria. Despues de tanta lucha por ir el ambiente nos desilusiona un poco, especialmente por el comportamiento de una camarera.

Comemos bien, los habituales antipasti, una pasta super y una gran fiorentina (hab?amos pedido cerdo al horno pero despues de media hora esperando, la camarera vino a decirnos que se hab?a acabado).