Viernes, 25 de agosto de 2006
Sábado 22 de abril

Dormir en el silencio absoluto, para una chica de ciudad, ¡ha resultado un problema! El panorama increible que me depara esta mañana hace olvidar todo. Despertarse con los pájaros, entre viñedos inmersos en una baja neblina bajo el sol ya caliente no tiene precedente. Te levanta el ánimo. Me siento como en una película de Bertolucci.

Desayunamos tranquilamente, gozando el relax y después, nos dirigimos a Siena por los caminos de Chianti. Siena es preciosa incluso llenísima de turistas. Hace un sol para estar en manga corta que pone de buen humor a todos. Aparcamos y nos dirigimos hacia la famosa Piazza del Campo, realmente única y magnífica. A lo largo de via Banchi di Sopra, entre una tienda y otra, encontramos el bellísimo palazzo del Monte dei Paschi di Siena, que contrariamente a lo publicado en las guías, no es abierto a las visitas. En Piazza del Campo, frente a tanta belleza, hacemos decenas de fotos, nos sentamos un poco al sol y después vamos a la Torre del Mangia (400 escalones pero el panorama lo vale!). Aquí tambien puede comprarse un ticket unido Torre + Museo Civico al precio de 10 euro persona. La fila para subir a la Torre es larga, ya que el acceso máximo a la vez es de grupos de 25 personas y durante un máximo de 15 minutos. Aunque una vez dentro nadie respeta el tiempo ya que es inevitable tardar un poco más para hacer fotos a la ciudad desde las alturas. 

Cuando bajamos visitamos el Museo Civico, donde se encuentra el famosísimo Ritratto equestre en la Sala del Mappamondo hasta ahora atribuido a Simone Martini pero objeto de fuertes desacuerdos históricos entre estadounidenses e italianos en cuanto a su autoría. En la misma sala también está La Maestà, de Martini.

Saliendo del museo, una pizza rápida en Spizzico y nos vamos al Duomo. De nuevo un billete acumulativo muy ventajoso, diez euros por cabeza permiten visitar Duomo, la cripta, il Battistero, il Museo dell’Opera del Duomo y tambien l’Oratorio di San Bernardino (que se encuentra en la otra zona de la ciudad y por esto no llegamos a visitarlo).

En el Duomo, a destacar la Cappella Chigi o Cappella del Voto. Precioso también el pavimento, que se puede admirar por completo sólo del 7 al 22 agosto (el resto del año cubren algunas partes). Il Battistero tiene gran cantidad de frescos, los más altos se pueden admirar a fondo sin dejarse el cuello gracias a los espejos puestos a disposición de los visitantes.


Il Museo dell’Opera del Duomo contiene muchas obras, entre las cuales se encuentra la Maestà di Duccio di Buoninsegna, uno de los máximos representantes del arte sienes. Se puede incluso entrar a “Panorama”, sobre donde debería estar la nueva navata del Duomo que lo hubiera convertido en el más grande de toda Italia (Roma excluida) pero que nunca se hizo. El panorama es precioso, especialmente porque incluye una insólita vista sobre Piazza del Campo y la Torre del Mangia.
La cripta es en realidad una iglesia descubierta bajo el Duomo durante algunos trabajos despues de haber quedado sepultada entre los escombros (sobre los cuales el proprio Duomo ha sido construido) por siglos: esto la ha protegido de los agentes atmosféricos y de la luz, conservándola perfectamente. Es realmente impresionante admirar los frescos sabiendo que los colores son los mismos utilizados por los artistas que lo realizaron siglos atrás. Toda la historia de la cripta es explicada minuciosamente con la audioguía incluida en el precio de la entrada.

Entre una y otra visita son ya las siete de la tarde, asi que volvemos al coche no sin antes respirar un poco de aire del Palio. Para cenar, tras un intento en falso de hacerlo en “Fattoria” de Tavarnelle Val di Pesa (aconsejado por el agriturismo pero imposible sin reserva) finalizamos en “Macereto” a San Donato in Poggio. También aqui tomamos antipasti (especialmente buena la salvia frita!) y una fiorentina de un kilo y medio! Descubrimos la costumbre de "enjuagar" la boca entre primer y segundo plato con un sorbete de limón y salvia, que gusta a alguno más que a mi (que me sabe a dentífrico).

La buena comida y el ambiente de vacaciones nos envuelve en un sentimiento de bienestar que se mantiene al regreso al agriturismo. Ale se relaciona con los vecinos de al lado, los dueños del perro Filippo: dos florentinos que vinieron para quedarse dos semanas en agosto y todavía no se han ido.