Lunes, 11 de julio de 2005
Mi relato empieza ante un plato de jam?n San Daniele con higos. Estamos a mediados de agosto, es de noche. Acaba de haber una de esas tormentas veraniegas de la llanura v?neta. Probablemente esta tarde estuvimos en alg?n sitio impresionante como Castelfranco, Feltre, puede que Vittorio Veneto. Pero no consigo recordarlo, puede que fuese ayer, o hace dos d?as, o puede que ma?ana.

Nos han hablado de una zona de playa menos masificada que Lido de Jesolo o Eraclea Mare, y aunque no son las playas atl?nticas a las que estamos acostumbrados, nos apetece darnos un ba?o. Adem?s, yo siempre he querido conocer Trieste, que asocio en mi imaginaci?n a tantas referencias -Joyce, Segunda Guerra Mundial, Imperio Austroh?ngaro, etc.- que hacen que sea una ciudad con un atractivo especial. Mientras cenamos nos hablan de Grado, de Aquileia, de Duino.

Por la ma?ana temprano salimos temprano. Hace uno de esos d?as h?medos y calurosos que le hacen a uno pensar en Camboya m?s que en el norte de Italia. A casi 40 grados y con la camisa empapada pegada al cuerpo, lo ?ltimo que apetece es un atasco en la autopista. Pero es lo que toca. Hab?amos pensado que tal vez desde Trieste podr?amos cruzar a Eslovenia y a Croacia (el cambio entre estos tres paises puede hacerse en apenas 20 Km), pero un partido de Futbol Itala-Eslovenia que va a jugarse en una ciudad fronteriza es declarado de m?ximo riesgo y se cierra temporalmente la frontera. Son solo un par de d?as, pero suficientes para que nos quedemos sin conocer esos paises. Miremos el lado bueno, as? pudimos conocer mejor esta zona de la costa Italiana.

Llegamos a Trieste a media ma?ana. La ciudad est? desierta y en cuanto nos bajamos del coche entedemos la raz?n. El calor es sofocante. La plaza, abierta al mar, me recuerda inmediatamente a Lisboa, a la Pra?a do Comercio. La arquitectura aqu? es menos uniforme, m?s propia de mercaderes adinerados del S.XIX que de aquella nobleza decadente de la corte lisboeta del S.XVIII. La plaza tiene un encanto especial, es completamente distinta a los t?picos sobre la piazza tradicional italiana. Realmente merece una visita.

Callejeamos un rato por el barrio neocl?sico, de calles paralelas y rectil?neas, seguimos el itinerario de Joyce -que vivi? en esta ciudad unos a?os- que nos han indicado en la oficina de turismo y llegamos hasta el teatro romano. No puedo evitar ?nunca puedo- entrar en un supermercado. Al final solo compro salvia y paprika, pero tengo que entrar.

fotos.miarroba.com


Volvemos al coche y serpenteamos por las calles empinadas del casco viejo hacia la parte alta de la ciudad. La catedral es modesta pero tiene cierto encanto. Las vistas desde el mirador que hay a la entrada son espectaculares y algunos de los mosaicos son realmente bonitos. El calor se va haciendo asfixiante a medida que nos acercamos al mediod?a, as? que decidimos buscar donde ba?arnos.

Bajamos hasta la costa en el coche y empezamos a bordearla por la carretera que sale de la estaci?n hacia el castillo de Miramare. Todo son ba?os privados -esa man?a italiana de hacerte pagar para disfrutar del mar- pero, finamlente, encontramos un trocito de Spiaggia Libera, m?s bien una zona del malec?n acondicionada para el ba?o, porque en Trieste no hay playa.


fotos.miarroba.com


Est? justo al l?mite de la zona protegida de la reserva de Miramare. El castillo parece una peque?a tarta nupcial asomada sobre un mar transparente. El ba?o es, probablemente, uno de los mejores de mi vida. Nada que ver con las aguas turbias de Eraclea Mare. El agua es transparente y est? a una temperatura increible. El fondo, rocoso, con algas de todo tipo, puede verse incluso a varios metros de profundidad.

Salimos del agua mucho m?s frescos y de mejor humor, aunque tambi?n m?s hambrientos, y continuamos el camino. Llegamos a Duino, que solo conoc?a por las "Eleg?as de Duino" de R. Rilke, en poco m?s de 20 minutos. Es un sitio agradable, que recuerda en cierto modo a la Costa Brava, pero est? tan masificado que dudo que el poeta alem?n pudiese reconocerlo. Desde Duino continuamos hacia Grado y Aquileia, pero de eso hablare otro d?a.


fotos.miarroba.com