
A mitad de camino entre Milán y Brescia se encuentra la provincia de Bérgamo, en el centro de Lombardía
Área de gran desarrollo económico que cuenta con casi un millón de habitantes, nudo de comunicaciones y punto de unión entre Lombardía y Veneto, cuenta con una excelente red de carreteras, un importante aeropuerto (
Orio al Serio, bastante conocido en españa gracias a las low cost) y una excelente comunicación ferroviaria con Milano y otras ciudades italianas.
Su territorio, situado entre la Llanura Padana, el Lago de Iseo y los Alpes Oróbicos, ofrece una gran variedad para el turismo tanto cultural como de deportes de invierno.
Ofrece una gran riqueza artística. Entre otros lugares, merece la pena visitar
Piazza Vecchia,
Palazzo della Ragione y la Biblioteca Cívica y
Piazza Duomo en el centro histórico de Bérgamo. Los
palacios nobiliarios, el
Teatro Donizetti, la
Academia Carrara, entre otros, son lugares que no podemos dejar de visitar.
Por el sur limita con una amplia llanura, la llanura bergamasca, donde los rios
Adda, Oglio y Serio mantienen una densa vegetación que hacen la zona rica en fauna y flora, que sirvió de inspiración a Leonardo da Vinci para algunos de sus más famosos cuadros. Podemos encontrar también algunos castillos, gracias al dominio de los
Visconti.
Al norte limita con la cadena de los Alpes, destino privilegiado para los amantes de los deportes de invierno y de montaña. Imprescindibles el
Valle Imagna, el de
Scalve y el
Taleggio con sus casitas de techo de pizarra. El
Sendero de las Orobías, con sus refugios en las cumbres o a orillas del lago, la cuenca de
Presolana, el
Valle Brembana y
San Pellegrino y
Cornello dei Tasso. Entre sus lagos podemos destarcar el de
Endine y el
lago de Iseo en su orilla occidental.
En sus valles se produce uno de los quesos más destacados de la zona, el
Taleggio. De sus productos, la polenta y entre sus platos, los
casonsei y los
scarpinocc (raviolis) son su punto fuerte. De menor relevancia que otras zonas pero también tiene sus vinos:
Valcalepio blanco y
Valcalepio tinto, para aperitivos y platos fuertes respectivamente. Para postres, el
Moscato di Scanzo, con un ligero regusto a almendra.