27 de septiembre de 2006
Ragusa. Acomodada entre tres colinas de la cadena montañosa de
los Iblei, claramente dividida en dos partes de las cuales, aquella mas antigua es llamada
Ibla. Aparcad en la parte alta, bajar será fácil y para volver a subir siempre puede tomarse el autobús.
Comenzamos con la
Catedral de San Battista y a continuación, la
iglesia de Santa Maria delle Scalle, del siglo XV, que goza de una vista de postal sobre Ibla. Aquí los callejones se desperdigan, pasando por el
Duomo di San Giorgio, Circolo dei Signore, Balcone della gelosia, hasta los
Jardines Iblei.
Para cenar decidimos hacerlo en Modica, en
Costanza d’Altavilla (antipasto mixto, dos primeros, agua y vino por 35 euros). Esta vez también necesitamos dar un paseo para digerir un poco la cena y donde mejor que por las calles de Modica. De noche es fantástica, el brillo de las luces y los colores cálidos se transfieren sobre las paredes. Si teneis tiempo, subid al
belvedere Pizzo, al castillo o recorrer
via San Benedetto da Norcia, estupendo a cualquier hora del día pero por la noche... indescriptible!.
28 de septiembre de 2006
Hoy nos espera un día de mar.
Marzamemi,
Capopassero,
Pachino,
Isola delle correnti y
Pósalo. Realmente variadas y diferentes entre todas ellas.
Marzamemi es muy pequeño pero un auténtico pueblo de mar, rodeado de playas. Según ibamos descendiendo, la arena pasaba a ser roca para después retornar arenosa cuando alcanzamos al Isola delle Correnti. Por
Pachino pasamos muy rápidamente. En
Pozzallo aprovechamos el crepúsculo para pasear por la calle principal y realizar una visita externa al castillo.
Para la cena regresamos hacia
Frigintini y cenamos en el
Restaurante Le magnolie. Elegimos entre las especialidades de la casa pizza al pez espada y dos dulces para el postre. Nos sale todo por 29 euros.
29 de septiembre de 2006
Scicli es un pueblecito característico, repleto de iglesias (curiosa la representación de la
Madonna dei Milici e Gesù con la falda. Parada obligatoria en el mar en
Sampieri para calentarnos al sol que todavía nos permite disfrutar de 32 grados. Una playa larga, preciosa. Regresamos pasando por
Marina di Modica con la idea de hacer una paradita en
Cava d’Ispica, un profundo valle de unos trece kilómetros en cuya roca se han encontrado y sacado a la luz imponentes ciudades. Para cenar, en Modica,
Ostería pozzo dei pruni, un sitio bastante característico ya que casi se encuentra excavado en la roca. Por 29 euros tomamos un antipasto y dos primeros.
Continuará...