Me llamo
Francesca y este viaje que os relato lo realicé con mi amiga Alessandra. Decidimos seguir las huellas de
San Francisco de Asis, o mejor dicho, quisimos visitar los lugares donde vivió.
La elección del hotel fue totalmente al azar, entre muchos otros de Asis. Un dos estrellas a casi un kilómetro de la entrada a Asis, llamado
Da Angelo. Se encuentra fácilmente siguiendo los carteles turísticos del hotel. No está mal, en el restaurante se cena muy bien y la única pega sería la limpieza del baño, aunque para unos días puede servir.
Salimos el diez de enero a las seis de la mañana, tomando la autopista a Lodi hasta la salida de Valdichiana y siguiendo las indicaciones hasta Perugia por autopista. A continuación, se encuentran las indicaciones para ir hasta Asis. Cinco horas y media y estamos en el hotel.
Realizamos el registro volando y nos vamos a descubrir la ciudad... un único obstáculo: niebla. Pero esto no nos detiene. Recorremos Assisi a pie.
Nuestra primera visita parte desde
Porta Nuova, que nos hace asimilar la fantasía de esta ciudad, toda en estilo medieval. Lo único que nos devuelve a la época son los modernos coches, lástima.
En seguida llegamos al centro, plaza del ayuntamiento, donde visitamos
Il Tempio di Minerva, después, nos detenemos en la oficina de turismo (APT) para coger un mapa, indispensable para recorrer la ciudad. Continuamos nuestra caminata para alcanzar la
Basílica de San Francisco, tras escaleras, callejones estrechos, fuentes y frescos sobre las fachadas llegamos delante de un precioso pesebre a tamaño natural... se supone que estamos cercanas a la Basílica pero con la niebla no veíamos nada hasta que estuvimos a dos pasos del portón, que fue cuando pudimos ver la fachada de la iglesia.
Puede comprarse allí la audio guía para explicar mejor los frescos y el resto del interior de la Basílica. Decidimos no utilizarlo ya que tenemos la guía escrita pero la verdad que es una buena opción. En el interior no pueden hacerse fotos o filmar, así que disfrutamos tranquilamente, sin ninguna prisa del interior, admirando las obras de rehabilitación que se realizaron tras el terremoto.
Para entrar en la Basílica Inferior hay que salir en un claustro no visitable, lamentablemente. Antes de eso, nos paramos en la librería ¿Cómo puede uno irse sin comprar la historia de San Francisco?. La Basílica Inferior es preciosa, fascinante. Puede incluso visitarse la cripata con la tumba de San Francisco, una emoción realmente grande. Saliendo de la iglesia se llega a un patio enorme rodeado de arcos. Lástima que siempre los coches estropean la atmósfera.
Regresamos al hotel atravesando la ciudad pero esta vez, por la parte inferior. Visitamos así la
Porta San Pietro, la
Piazza San Pietro y naturalmente, la
iglesia de San Pietro. Llegamos así hasta
San Apollinare, Il
Vescovado y
Santa Maria Maggiore, todo precioso. Continuamos por
San Antonio y finalmente, la
Basílica de Santa Chiara. Preciosa e imponente, incluso la plaza, que incluso a pesar de la niebla podemos observar casi por completo. Entramos en la iglesia y bajamos a la cripta para ver los restos de la santa y la cruz original de San Damiano que habló al santo. Muertas de cansancio, llegamos al hotel.
El segundo día decidimos llegar hasta el
Eremo delle Carceri. Dejamos el coche en el parking de Piazza Matteotti y desde allí, caminamos... ¡cuatro kilómetros cuesta arriba!. Nos cuesta lo indecible pero todo se perdona cuando vemos la magnificencia del Eremo.
Es un santuario inmenso donde viven cuatro frailes y tres hermanas clarisas que te acogen y te explican que es el eremo y que es lo que aquí venían a hacer San Francesco y sus frailes. El santuario puede visitarse, precioso. A la salida se encuentra uno en un espléndido parque desde donde parten todos los itinerarios a pie que, lamentablemente, no pudimos hacer ya que no llevábamos el calzado adecuado para el terreno. Meditamos un poco en la capilla reservada a la oración, donde se entra no para realizar visitas turísticas sino para rezar.
De mala gana regresamos a Asis y vamos a la búsqueda de la
Rocca Maggiore, pasando por la
Rocca Minore y atravesando el lugar observamos que muchas familias organizan su pesebre y lo dejan en exposición para la gente. Camina que camina llegamos a la Rocca Maggiore pero no podía visitarse porque estaban allí trabajando así que bajamos y decidimos ir de nuevo a ver la Basílica, esta vez con luz natural.
Realmente, es otra cosa. Precioso el paisaje que se ve desde la Basílica Superior, que panoramas. A la vuelta recorremos mas o menos el mismo camino del día anterior pero desviándonos para ir al parking donde se encuentra el coche. Aprovechamos el desvío para visitar la
iglesia de San Rufino y la casa donde ha vivido Santa Clara. De nuevo, exhaustas, regresamos al hotel.
En nuestro último día decidimos visitar los alrededores de Asis. Llegamos en coche hasta
Santa María de los Angeles, aparcamos y caminando vamos hasta la iglesia del mismo nombre, muy bonita con una plaza que la rodea. Incluso aquí observamos lo de los pesebres. Visitamos la iglesia, que fue construida en torno a la Porziuncola, núcleo del primer convento franciscano y la
Capella del Transito donde murió San Francisco el tres de octubre del mil doscientos veintiséis. Llegamos hasta el célebre ramo de rosas sin espinas donde hay una bonita estatua del santo.
En coche vamos hasta la
iglesia de San Damiano, santuario franciscano donde el santo escuchó la voz de Jesús y donde dijo el célebre “
Cantico delle Creature”. Puede visitarse también el convento que fundó Santa Clara, la estructura está todavía intacta, se puede visitar el claustro, el refectorio y la iglesia. Después de pasear un poco de nuevo regresamos al coche para ir al
santuario de Rivotorto, cercano a San Damiano. En este santuario se custodia Il Tugurio di S.Francesco que recuerda la primera comunidad franciscana.
Después de haber visitado estos lugares tan maravillosos no podiamos regresar sin volver a visitar la Basílica del Eremo, aunque esta vez lo hicimos en coche ya que nuestras piernas no hubieran soportado de nuevo ir a pie.
Los días han pasado volando pero han sido realmente intensos, hemos descubierto muchísimos lugares fascinantes y ricos de fe. ¡No dudéis en ir!.
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Gracias Francesca por permitirme publicar el relato y enviarme las fotos -