sábado, 20 de mayo de 2006
Relato de un breve viaje, fin de semana intenso de emociones históricas y enogastronómicas en la escenografía encantadora de estos lugares situados entre el Po y los Apeninos, en el Ducado donde cada cosa cuenta siempre historias de vida extraordinarias: El interior de Parma tras las huellas de Verdi.

Nuestro viaje comienza en Roncole, ciudad natal de Giuseppe Verdi, biografía misma de su vida, lugar inspirador de obras de ópera de todos los tiempos. El pueblo es una pequeña perla a pocos kilómetros de Fidenza. Alberga lugares imprescindibles para los amantes de la ópera, de la música y de la historia.

La casa natal de Verdi es, además del modesto edificio testigo de la infancia del maestro, un sugestivo lugar lleno de anecdotas de labios de una señora que nos acoje amablemente y nos guía por las habitaciones cargadas de interés histórico. A pocos metros, la iglesia de San Michele Arcangelo nos revela el organo utilizado por Verdi para sus primeras sinfonias. Aquí Verdi fue bautizado y aquí se conserva el certificado de nacimiento.

El pueblo muestra con orgullo las palabras del maestro justo a la entrada de Roncolo:
"Sono stato, sono e sarò sempre un paesano delle Roncole".


Desde 1901 la casa es monumento nacional, ajustada a su simplicidad, justo como la vida de Verdi. La visita a Busseto nos lleva a sus años de éxito, del Teatro a Casa Barezzi (Museo verdiano) hasta la imprescindible antigua osteria frecuentada por Verdi "Salsamenteria", maestral lugar de sublimes placeres culinarios (culatello y parmigiano reggiano) saboreados escuchando las notas de sus obras maestras, el ambiente es auténtico, lleno de fotos de época y signos de la ópera. Imprescindible visitarlo, recordando reservar anticipadamente.


Verdi vivió en casa Barezzi, donde intuyeron precozmente el genio del maestro, enseñando música a la hija de la casa, Margherita Barezzi, que después sería su primera mujer. Verdi demostró siempre infinito afecto y gratitud a Barezzi, como se observa en numerosos escritos. Aqui cada objeto habla del músico y sus estrechos lazos con el suegro mecenas, desde el piano en el que compuso “i due foscari” y tocó “Và Pensiero” para acompañar la muerte de Barezzi , que murió suspirando “al me Verdi” (il mio Verdi).

A pocos km de Busseto, Villanova sull’Arda aloja la majestuosa morada de Verdi. La villa es mucho más que un simple lugar ya que recoge toda la filosofía de vida del gran compositor italiano. Del amor por la naturaleza a la unión con su tierra, de la pasión por las artes a su capacidad de gestionar el patrimonio de Villa Verdi muestra en sí mismo la esencia de Verdi, una autobiografía que permanece inmutable en el tiempo.


Entre los objetos más representativos, el piano y el retrato juvenil de Giuseppina Strapponi, su segunda mujer. Algo que realmente sembró nuestra curiosidad fue que de 55 habitaciones que tiene la villa, sólamente cinco están abiertas al público. ¿Por qué? La polémica está servida... descubrimos que la villa, que debería ser un monumento nacional visto que sus muros han visto nacer las boras mas célebres de todo el mundo, de Aida a Rigoleto hasta Falstaff, es privada... ¡privada!.
La guía nos explica (después de habernos abandonado una media hora larga porque la visita ha sido interrumpida por una pareja, suponemos importante, que querían ver "el lugar -así ha dicho el misterioso millonario- que Verdi, muerto sin herederos a causa de la muerte prematura de sus dos hijos y Giuseppina, dejó en herencia a Maria Filomena Carrara, la hija del primo del padre de Verdi.

Continuamente la villa ha sido habitada por la familia CARRARA VERDI, incluso dentro de la villa se ve un Regio Decreto del 1930 que consiente de unir al apellido Carrara el de Verdi. Que no se hará para quedarse con un capital de ese género... realmente nos parece demasiado esto!

Los lugares que hemos visitado tienen un gran valor, aunque no individualmente. La riqueza de la visita, lo sugestivo y emocionante de todo esto es ir al descubrimiento no solo del maestro sino del particularísimo periodo histórico en que vivió. Experiencia totalmente recomendada a los amantes de la música clásica y por qué no, también a aquellos que no lo son.


- Mil gracias a Francesco (Bologna) por permitirme publicar su relato -

Publicado por Stella-Fi @ 0:47  | LUGARES
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