¿Que puede haber mejor, para respirar ambiente navideño, que visitar los mercadillos de adviento?. Es precisamente por esto que nuestra elección ha recaido sobre dos preciosas y características ciudades de Trentino:
Trento y Bolzano.
Se accede a ambas desde la comoda
Autopista del Brennero (A22). Nuestra primera etapa ha sido Trento, una deliciosa ciudad rodeada de montes nevados y atravesada por el rio Adige.
Una vez que hemos llegado, aparcamos en uno de los perfectamente señalados parking y salimos a descubrir la ciudad.
Primera parada los preciosos mercadillos entre los muros de
Piazza Fiera, llenitos de gente provenientes de toda Italia e incluso de otros lugares. Después de dar una vuelta y comprar algunos adornos navideños, nos sentimos atraidos por un delicioso aroma que proviene de una de las casetas de madera. Es ahí donde nos paramos a comer, a base de panini de
luganiga y crauti (una especie de hamburguesa de cerdo y vaca) y un vaso de vino brulé.
Dejamos Piazza Fiera y nos dirigimos hacia Piazza Duomo con su expléndida catedral, famosa por el Concilio de Trento. En el interior, en la barroca Capilla del Sacramento, está expuesto el gran crucifijo de madera, testigo de los decretos.
Piazza Duomo, además de por la Catedral, es un verdadero tesoro en obras de arte. Encontramos también la
Torre Cívica del siglo XIII y el
Palazzo Pretorio con sus bellas bifore e trifore. El centro histórico se visita fácilmente a pie. Desde Piazza Duomo se atraviesa
Via Balenzani en la cual se encuentran algunos de los palacios mas bellos de Trento como Palazzo Thor, hoy sede del Municipio, y finalmente se llega a Piazza Dante con su parque y su lago.
El monumento mas representativo de la ciudad y nuestra última etapa del día es el majestuoso
Castillo del Buonconsiglio construido a partir del siglo XIII secolo y constituido por: Castelvecchio, il Magno Palazzo y la Giunta Albertiana.
Castelvecchio surge alrededor a una alta torre cilíndrica, en el interior de los muros del castillo y cuenta con un magnífico anfiteatro desde el que se disfruta una estupenda vista de la ciudad.
El Magno Palazzo se alcanza desde Castelvecchio a través de los puentes internos, uno por piso. Son dos palacios adyadcentes pero separados, defendidos por los muros.
Entre Castelvecchio y Magno Palazzo hay un tercero:
La Giunta Albertiana. Por lo tanto, el Castello del Buonconsigili está formado por tres palacios unidos los unos con los otros, distribuidos sobre cuatro pisos en un juego de puentes, tuneles internos y pasillos ocultos. Lo más impresionante es verlo desde fuera en un único y armonioso cuerpo. No se distinguen apenas los tres palacios, sólamente después, saliendo del Castillo, uno se da cuenta de algunas diferencias mínimas. En el interior, en cambio, son totalmente diferentes entre si. Del espartano Castelvecchio, con salas pequeñas, angostas, con la piedra como material primario se pasa al Magno Palazzo, donde tenemos salones con inmensas chimeneas, decoraciones y pinturas. En la Giunta Albertiana es el marmol quien manda, con los grandes retratos en las paredes de la familia dominante, los grandes cortinajes de las ventanas y todas esas salas de estilo bárroco.
Pero el Castello del Buonconsiglio es famoso tambien por sucesos mas cercanos a nuestros días. Aquí, de hecho, estaba el famoso cuartel general de los austriacos y la sede del Tribunal Militar, todavia es posible ver la fosa de los mártires, un pedazo de tierra entre el castillo y la muralla donde las tumbas se identifican con las letras del abecedario, entre ellas la de
Cesare Battisti.
Al día siguiente, dejando atrás Trento
nos dirigimos a Bolzano, nuestra segunda y última etapa. Bolzano es una ciudad elegante, limpia y ordenada.
Los puestos de navidad estan en
Piazza Walther, la principal de la ciudad en la que se encuentra la imponente catedral. El mercadillo de navidad, llamado
Christkindlmarkt es todavía mas fascinante que el de Trento. Se pueden admirar tantísimos objetos de navidad artesanales, dan ganas de comprar todos aunque los precios son, en la mayor parte de los casos, prohibitivos.
Preciosos los objetos de cristal, madera y cerámica, los pesebres y las bolas de cristal decoradas con corteza de naranja, especies e hilitos de paja.
Una de las mayores atracciones es la gastronomía. Teniendo a la vista dulces como el
Zelten,
Krapfen y
Strudel, todos nuestros buenos propósitos quedan en el olvido.
Bolzano, al igual que Trento, merece ser visitada, ya no solo por los mercadillos sino por la gran belleza del centro histórico con sus plazas, porticos y casas pintadas. Muy sugestiva es
Piazza delle Erbe, famosa por su colorido y vivaz mercado de flores, frutas y verduras (preciosas las composiciones de ajo y pimiento rojo). Desde Piazza delle Erbe comienza Via dei Portici, la mas bella y comercial calle de Bolzano, con sus bonitas casas de estilo gótico, las cristaleras de los bares y cafés repletos de dulces, desde strudel a las super tortas de 10cm con perfume embriagador.
La jornada finaliza con un paseo por Lungotalvera hasta llegar a Castel Mareccio.
Id a Trento y Bolzano, ¡No os arrepentireis!.
Giovanna & Stefano.