lunes, 09 de enero de 2006
Hace unos días me regalaron una edición de la Notas de Cocina de Leonardo da Vinci. Es un libro muy curioso que pone de manifiesto los gustos y las preferencias de Leonardo en materia culinaria a través de una serie de recetas, anotaciones, a veces un simple apunte y que, además, da muchísimos datos para conocer la gastronomía italiana de la época.

Parece que Leonardo, a pesar de sus inclinaciones artísticas e intelectuales y a pesar incluso de ser prácticamente vegetariano se vio siempre atraido por la gastronomía. De hecho, aún en su etapa florentina parece que incluso llego a querer gestionar una casa de comidas, proyecto en el que, según algunos autores, pudo llegar a contar con la colaboración de otros intelectuales y artistas de la ciudad, aunque finalmente parece que la idea no prosperó.

Ya en Milán, en su estapa al servicio de los Sforza realizó una serie de experimentos para tratar de modernizar la cocina cortesana, muy vinculada todavía a la tradición medieval. De este modo intento, aunque con un éxito relativo, hacer de las verduras y hortalizas la base fundamental de los banquetes, al mismo tiempo que se preocupaba por ir refinando los hábitos y costumbres de los comensales. Así, por ejemplo, trabajó en el diseño de lo que luego conoceríamos como servilletas, que propuso como sustituto a la costumbre de atar un conejo vivo a la pata de la silla de cada comensal para que pudiesen limpiarse las manos grasientas en el lomo del animal. De la misma manera dedicó bastante tiempo a las reflexiones sobre el uso de los cubiertos (no demasiado extendido) y a sus ventajas higiénicas e incluso sanitarias. Otro de los temas en los que trabajó, combinando su curiosidad científica con su afición gastronómica, fue el de la conservación de los alimentos o el de su concentración para hacerlos más ligeros y fáciles de transportar, adelantándose en siglos a nuestros concentrados de carne, cubitos de caldo, verduras deshidratadas, etc.

Por otra parte, a partir de sus notas de cocina podemos conocer algunos de sus gustos culinarios, como su aversión hacia la polenta, que sin embargo aparece con enorme frecuencia en su recetario, o su gusto por el empleo de miel y especias en la preparación de guisos y carnes.
Publicado por Stella-Fi
lunes, 09 de enero de 2006 | 12:34
Ya leí en tu blog que te habían regalado varios libros en estos días, este parece muy interesante, la verdad. Ya nos irás contando algo más...
Publicado por Blancarte
martes, 10 de enero de 2006 | 10:05
Es maravilloso, le regalé ese libro a mi tío que es un gran cocinero y dibujante también. También le regalé un marcapáginas con 1 grabado de Leonardo, le gusta mucho.
También es ideal que lo tenga un cocinillas como tú.;)
Publicado por Invitado
miércoles, 19 de julio de 2006 | 0:37
¡Atónito estoy! Desde hace algunos años vengo observando que la inmensísima mayoría de las páginas (amén de otros medios) que hacen referencia a las "Notas de Cocina de Leonardo Da Vinci" dan por cierta la autenticidad de tal libro. ¡Dios mio! ¡Hasta donde llega la ignorancia si hasta afamados cocineros admiten tal cosa a pesar de la sarta de disparates que contiene dicho libro!. Cualquiera que minimamente se haya interesado por la obra y vida de Leonardo es capaz de identificar los artilugios(supuestamente útiles de cocina en vez de ingenios civiles y sobre todo militares) que figuran en los grabados que acompañan dicho libro: Leonardo se refiere a muchos de ellos en la FAMOSISIMA carta que dirigiera a Ludovico Sforza y por supuesto figuran en los codices conocidos (Windsor, Atlantico, Madrid, Paris,...)y no en ningún inexistente Codex Romanoff. ¡Ya os vale! ¡Permitidme que me descojone!
Publicado por gourmetdeprovincias
miércoles, 19 de julio de 2006 | 20:27
Hola:

Respecto al último comentario solo quiero hacer un par de apuntes. Evidentemente, cualquiera que conozca un poco la obra de Leonardo (no hace falta ser un experto) se dará cuenta de que las ilustraciones no se corresponden con los pies de foto que aparecen en esa edición, a mi modo de ver "humorísticos" (aunque es verdad que esto no se advierte explícitamente).

Desconozco si existe el mencionado códice o no, poer lo que si es verdad es que Leonardo dejo abundantes notas sueltas de cocina en diversas fuentes conocidas desde hace décadas. Me imagino que esta edición las recoge y les da una cierta forma unitaria, aunque, como dices, falsear la historia no sea la mejor opción.