jueves, 05 de enero de 2006
Mañana es el día de Reyes y en España se come el roscón; es normal que en un día tan señalado desde el punto de vista gastronómico (y no sólo, ¡por supuesto!) yo eche de menos comer panettone.

Hay varias leyendas sobre los orígenes de este bollo navideño milanés que se ha hecho famoso en el mundo entero. La que a mí más me gusta cuenta una historia de amor.

En el siglo XVI, cuando en Milán reinaba Ludovico Sforza llamado El Moro, su cetrero, Ugo Degli Atellani, de familia rica, se había enamorado perdidamente de la hija del panadero Toni.Cada noche Ugo abandonaba su palacio a escondidas para reunirse con su amada en la panadería.

Se trataba de un amor imposible, porque la familia Degli Atellani no admitía de ninguna manera una boda con una chica pobre; pero Ugo no estaba dispuesto a renunciar a su amada Adalgisa. Algo raro le pasaba a la chica en los últimos tiempos estaba siempre cansada porque trabajaba mucho y las cosas en la panadería no iban muy bien; la ventas habían disminuido desde que otra panadería cercana les hacía la competencia y, además, el ayudante de su padre estaba enfermo y no daban abasto.

Ni corto ni perezoso, al día siguiente Ugo se puso ropa humilde y consiguió ser contratado como ayudante por el panadero Toni. El muchacho trabajaba mucho pero la situación económica de la tienda seguía empeorando, así que un día, con el atrevimiento típico de la edad y del amor, le robó dos halcones a su señor, Ludovico El Moro, los vendió y compró mantequilla. Por la noche, sin que nadie se enterara, mientras amasaba el pan le añadió la mantequilla. Al día siguiente el primer cliente que compró el pan lo encontró tan bueno y tan distinto que todo Milán supo en un abrir y cerrar de ojos que el pan de Toni era el mejor de la ciudad.

Empezaron a vender muchísimo, había colas interminables de clientes a la puerta, el negocio mejoraba y Adalgisa y Ugo volvieron a recuperar la esperanza de un futuro juntos.
Ugo robó más halcones para comprar más mantequilla, hasta el día de Navidad en que decidió hacer su pan todavía más rico y le añadió huevo, pasas y trocitos de cedro escarchado. El éxito de este bollo fue tal que no había persona en Milán que no hubiera probado el "pan de Toni", de donde viene el nombre de los "panettoni".

Toni se hizo rico, así Adalgisa se pudo casar con Ugo y fueron felices y comieron, además de perdices, panettoni cada navidad.

Hay más leyendas, pero...¿a que ésta es muy bonita?
Felices fiestas, o lo que queda de ellas.
Publicado por cannella @ 18:39  | GASTRONOMÍA
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Publicado por Invitado
viernes, 06 de enero de 2006 | 11:11
Hermosa historia, e instructiva
Muchas gracias Canellajavascript:Editor_AnadeTexto(':x)','nuevocomentario','comentario')
Publicado por Stella-Fi
viernes, 06 de enero de 2006 | 12:51
A mi también me ha parecido muy bonita ;)
Publicado por netzark
lunes, 09 de enero de 2006 | 12:50
Me ha gustado mucho la leyenda :)
Una preguntita... hombres asi... quedará alguno? ;)
Que me hago panadera ya!
Felicidades x el blog. Ya soy asidua.
Publicado por Stella-Fi
lunes, 09 de enero de 2006 | 13:29
Hombres así... no se, no se... por lo menos, nos queda el panettone :]

Bienvenida al blog netzark, es un placer tenerte por aquí ;-)
Publicado por Netzark
jueves, 09 de febrero de 2006 | 22:44
Tarde pero te doy las gracias x la bienvenida :)
He estado haciendo mi "glog" y otras cosas, tengo pendiente leerme los últimos post.
saludos :)
Publicado por Invitado
lunes, 20 de febrero de 2006 | 21:29
Gracias Monica
Estoy aprendiendo muchísimo, como persona, como cocinera, como amiga
Publicado por Invitado
lunes, 20 de febrero de 2006 | 21:36
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Publicado por Invitado
lunes, 20 de febrero de 2006 | 21:37
Me encanta todo