Hoy voy a dejar un apunte al que llevo dándole vueltas desde ayer y que, además, se sale de mis temas habituales. Anoche estuve viendo la RAI 2 y, una vez más, me soprendí de lo parecidos que somos españoles e italianos. Siempre tendemos a pensar que la televisión española es la peor televisión posible y que determinadas cosas que aquí se emiten no podrían verse en otros paises. No es cierto.
Ayer estuve viendo la Isola dei Famosi. El formato nos suena, ya que aquí hemos tenido La Isla de los Famosos y La Selva de los famosos, así que uno ya sabe más o menos de que va la cosa. Por otro lado, el tipo de participantes es más o menos el mismo: modelos que se van haciendo mayores, viejas glorias de la canción, actores que pretenden recuperar la fama de hace décadas... Qué más da Máximo Valverde o Kabir Bedi, DJ Francesco o Silvia Tortosa, Eugenia Santana o Albano. El modelo es exactamente el mismo.
Por otro lado, he visto que también se cae en los mismos "pecados". Al final lo que menos importa es el concurso: siempre se acaba dándole importancia a otras cuestiones. Da lo mismo si DJ Francesco y Aida Yespica se enamoran en la isla y despues se pelean en las revistas, si Máximo Valverde se lleva una caja de Viagra en su equipaje o, como en este caso, si a Albano lo abandona su mujer mientras está en el concurso. Al final el esquema es el mismo: el entrevistado (ayer era Albano) incómodo con las preguntas, intentando no contestar y, mientras tanto, el presentador o en este caso la presentadora que vuelve una y otra vez sobre el tema. No basta con haber visto como un hombre recibe la noticia de que su mujer lo ha abandonado en directo, ahora hay que hurgar en la herida y hacer que lo pase mal. Hasta en eso somos iguales.
Y que conste que no es que me esté poniendo del lado del famoso, en este caso Albano, que cuando entra en ese circo sabe perfectamente donde se está metiendo. De hecho, aún no hace tanto que Albano se pasó un par de meses por todos los programas de la televisión española a vueltas con el tema de la supuesta aparición de su hija. Lo único que digo es que al final, tanto en Italia como en España, parece que el concurso es una simple disculpa para vender más revistas.
Pero, dejando de una vez este tema, ya que no quiero insistir en que italianos y españoles nos parecemos incluso en lo malo, me gustaría destacar otro punto en el que somos iguales: cuando nos obsesionamos con una canción no hay quién se escape de ella. Más vale que te guste, porque la oirás cuando pongas la radio, cuando enciendas la televisión, cuando vayas a un bar, cuando entres en una tienda, cuando subas a un autobús o cuando pares a comprar el periódico. Una de las veces que estuve en Italia el tema era Tre Parole, uno de esos que, por desgracia, no me gustaba. Al año siguiente fué el Aserejé, por si no había tenido suficiente de el en España. Hay otros, que no te desagradan tanto, a los que acabas por acostumbrarte y que al final son un recuerdo más relacionado inevitablemente con tu estancia. En mi caso, es oir los primeros acordes de Ti Prendo e Ti Porto Via y me veo en el coche, en alguna carretera en dirección a Mantova, a Trento, a Brescia o a cualquier otro sitio.
Ma dove vai
Ma dove vai
Tanto oramai sei mia
Faccio così
Passo di lì
Ti prendo e ti porto via
También me pasa con las canciones de Mango, que es un artista que no me gusta especialmente pero que, a fuerza de oirlo, acaba uno casi por acostumbrarse. Supongo que uno se va montando su propia Banda Sonora y digamos que a las escenas de Italia les corresponde esta música.
dove sei dove sei
dove sei dove sei dove sei
unico amore che rivivrei.
sai di vento del nord
sai di buono ma non di noi
stessa luna a metÃ
sei nel cielo sbagliato.