Roma...
La Ciudad de las Siete Colinas, la Ciudad Eterna, la Ciudad del Amor...
Sea con el nombre o apodo con que la conozcas, estamos hablando de la ciudad más apasionante -históricamente hablando- de Italia.
Origen de una civilización, origen de toda una cultura, origen del mundo occidental (político, económico, lingüístico, histórico) y origen del que fue uno de los mayores imperios creados en el mundo Antiguo.
Hoy os voy a hacer una breve introducción general, para ir calentando motores, pero la idea es ir centrándome en determinados períodos históricos de la ciudad, desde su fundación hasta hoy día.
Como civilización, Italia no es de las civilizaciones más antiguas (puesto que los egipcios, los fenicios, los sirios, o los propios fenicios son más viejos que la civilización romana, en el tiempo), pero es de las que conservamos más restos y tenemos más conocimiento documental y arqueológico recopilados, junto con la civilización egipcia o la propia griega/macedónica.
Por lo que hay que ser conscientes realmente de la Historia que pisamos a cada paso cuando visitemos Roma. Estamos pisando auténtica Historia, cuando nos movamos por la ciudad.
Pero... ¿Cuándo fue fundada Roma? Todos conocemos la Leyenda mitológica romana de la fundación de la mítica ciudad italiana (la Leyenda de Rómulo y Remo), que dio el pistoletazo de salida al que se convertiría en el mayor imperio jamás creado hasta el momento -y que todavía no ha sido superado-.
Todavía no hay un acuerdo completo al respecto por parte de los historiadores: las fechas de fundación de la ciudad varían, pero "oficialmente" los orígenes de Roma se produciría sobre el año 754/3 a.C.
Sin embargo, al margen de fechas oficiales y para comprender toda la mitología en torno a la fundación de Roma como ciudad habría que remontarse al período neolítico.
Si hay un aspecto primordial en la historia de la ciudad son los habitantes que la ocuparon antes: la civilización etrusca.
Roma es sinónimo de Imperio, de colonización, de césares y poder. Sin embargo, poca gente asocia a los etruscos como romanos. Ellos fueron los primeros romanos.
Uno de los lugares donde más restos se encuentran sobre el origen de Roma los encontramos en el mismo monte Palatino, en las cercanías del Foro Romano.
Está claro que en el siglo VIII, Roma estaba formada por un conglomerado de aldeas tribales, situadas en torno y en el mismo Monte Palatino; claro lugar estratégico, ya que se encuentra en el extremo noroeste del Lacio, siendo un paso natural desde Etruria a la llamada llanura latina, sin contar con la cercanía del río Tíber.
Eran poblaciones de pastores, con un sistema social de carácter tribal, muy típica de los primeros pobladores. Sin embargo, esta sistema económico cambia con la llegada de los etruscos que serán quienes comiencen a explotar el suelo. Pero recordemos que los etruscos no eran los únicos habitantes. Compartían el territorio con esas tribus independientes. Por lo tanto, se cree que el surgimiento de Roma como comunidad pudo deberse a una federación de carácter religioso, dirigida por el Palatino, a finales del siglo VIII o comienzos del VII. Se constituyó así en el Lacio una federación de centros unidos por motivos militares y religiosos, federación de carácter inestable todavía.
Esa confederación de tribus (que daría lugar a la civitas de Roma) tendrían cuatro fases antes de convertirse en la civitas romana poderosa y grandiosa que conocemos hoy día.
La Roma Quadrata, constituida por una aldea en la cumbre del Palatino y formada ya hacia el 900, que sería el origen real de Roma.
La Ciudad de las Siete Colinas, cuando, en realidad, en ese siglo VIII sólo habitaban tres poblaciones: el Palatino, el Esquilino y el Celio.
La Ciudad de los Cuatros Distritos, ya en el siglo VII, en que además se añaden el Quirinal y el Viminal, momento en que Roma se configura como Civitas propia.
La Roma de Servio Tulio, en el siglo VI, momento en que construyen los primeros muros y se incluyen las colinas del Capitolio y el Aventino.
Poco a poco nos iremos centrando en cada entrega, desde el principio de los tiempos de la ciudad hasta ahora. Me detendré no sólo en el aspecto histórico, arquitectónico, sino también en la propia mitología de una civilización tan apasionante como única.
¡Os espero!