viernes, 23 de septiembre de 2005
La cocina italiana tiene una gran tradición, incluso puede parecer demasiado grande a veces, ya que el peso de una gastronomís tan rica y tan variada parece dificultar la aparición de una Nuova Cucina Italiana al estilo de la Nouvelle Cuisine o de la Nueva Cocina Vasca. Cuando uno lee las recetas de los grandes cocineros italianos actuales se encuentra con la cocina tradicional presente de un modo mucho más patente que en otras regiones.

No es que en Francia, en Cataluña o en Alemania esto no pase, sino más bien que la cocina italiana nunca ha llegado a renunciar a su pasado y a su tradición, como pasaba hace años en otras regiones, que se ha mantenido ahí, siempre bien valorada por los cocineros y sus clientes.

Pero esto no quiere decir que Italia no tenga actualmente magníficos cocineros o que estos no sean tan cretivos como los de cualquier otro lugar. Yo creo que es más bien una cuestión de modas. Durante décadas la cocina europea ha sido básicamente la cocina francesa y, todo lo que se alejara de ella era retrógrado y anticuado. En los últimos años España está de Moda con cocineros como Ferrán Adriá, Santi Santamaría o Juan Mari Arzak, que son casi auténticas estrellas mediáticas conocidas internacionelmente y el resto de los paises, especialmente aquellos más apegados a su tradición, como Italia o Portugal, quedan a su sombra.

Un buen ejemplo puede ser el caso de Gianfranco Vissani, un grandísimo cocinero (y no solo físicamente) que no es ni mucho menos tan conocido como sus colegas españoles o franceses. Aún así, según la revista Squire es uno de los cinco italianos más populares en Estados Unidos debido a sus frecuentes viajes a aquel pais para impartir cursos y conferencias o para participar en programas de televisión. En la propia Italia es también muy popular por sus frecuentes apariciones televisivas. Vissani hace una cocina moderna y creativa pero muy anclada en la tradición. No renuncia a la pasta, a las hierbas más tradicionales y a los ingredientes de la tradición italiana y, muy especialmente, a los propio de la cocina de Umbría, su región natal.

Otro de los grandes centros de la alta cocina italiana está actualmente en Parma. No podía ser en otro sitio (bueno, tal vez en Bolonia). Allí, la Scuola Internazionale de Cucina Italiana se encarga de divulgar la tradición actualizándola y poniéndola a la altura de lo que se hace en cualquier otra parte del mundo.

Vuelvo a defender la idea de siempre: la cocina italiana no es solo pasta y pizza. Al margen de las enormes variaciones regionales hay también una cocina moderna y de autor poco conocida fuera del pais, pero que merecería muchísima más atención.