sábado, 30 de abril de 2005
Hace años estaba sentada en una terraza tomando una cocacola y escuché a una mujer que le decía a otra: "Daría todo lo que tengo por disfrutar de 15 minutos diarios de silencio".

Aquello me dejó pensando. En ese momento probablemente yo habría pagado por todo lo contrario, odiaba el silencio y necesitaba siempre un rumor de fondo. Me gustaba el ruido de la calle, los coches al pasar, la gente hablando, la música de los bares... cualquier cosa menos el entonces para mi aburrido silencio.

Unos años después, al regresar de una de mis clases llegué a la habitación del piso compartido. No quedaba nadie en el apartamento y después de dejar mis libros me senté en el alfeizar de la ventana. Observé Il Duomo al fondo y recorrí con la vista todos los tejados de la ciudad de mis sueños. Me vino a la cabeza aquella mujer y comprendí entonces lo que ella necesitaba en aquel momento y por qué realmente habría pagado por disfrutar de esos minutos de silencio.

schssssss


Fue algo que repetí casi cada atardecer. El silencio me ayudó a comprender que hacía allí y que quería hacer a mi regreso. Quien era yo y lo que para mi no quería. Me enseño a enfrentarme a mi misma y a mis pensamientos.

Y es que a veces, tener miedo al silencio es miedo a enfrentarse a uno mismo.
Publicado por Stella-Fi @ 13:49  | LUGARES
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Publicado por Senza_nome
lunes, 26 de noviembre de 2007 | 3:14
Hola!!!
creo que tu foto tiene mucho tiempo ya ... pero acabo de encontrarla en internet. La verdad, me gustó mucho y el pensamiento que escribiste al final es muy motivador.

Que bien que compartas estas imágenes para que nos sigamos enamorando de ciudades tan bellas como ésta.

Eunice, México.